16/05/2015

¿Existen Ideas Originales?

Por Andrei Vazhnov

Hace un tiempo, durante una conversación sobre el libro de Brian Greene “The Elegant Universe”, alguien preguntó si Einstein tenía el premio Nobel. No me acuerdo quién contestó, pero estuvimos comentando un rato que Einstein nunca ganó un Nobel por la Teoría de Relatividad — su obra maestra y uno de los dos pilares de la física moderna — sino que se lo dieron por otro descubrimiento: el efecto fotoeléctrico. Y bueno, por más que el efecto fotoeléctrico no es poca cosa para nada, me quedé preguntándome porque no se lo dieron por la relatividad que, al menos retrospectivamente, hubiera sido muy lógico. También, me acordé que había hecho esta pregunta a mis profesores cuando estudiaba la carrera hace muchos años y ellos no tenían la respuesta tampoco.

Una ventaja y privilegio enorme de vivir en la Edad de Google es que puedes averiguar estos tipos de conocimientos raros que hubiera sido imposible encontrar hace 20 años. Casi todos los días me despierto con el pensamiento, “hoy cuando quiera yo puedo hablar con Google, el súper sistema que domina el océano de conocimiento del que yo nunca llegaré saber ni el 0.01% en toda mi vida — que increíble!” Imagínense que un día quieran saber el nombre del perro de Isaac Newton. Hace 20 años la única opción hubiera sido agarrar todas las biografías disponibles y leerlas enteras esperando que algún autor tenga suficiente interés en los perros como para ponerlo en el libro. La mayoría de la gente me imagino no tenía tanta energía y estas preguntas quedaban sin respuestas. Pero hoy le preguntas a Google y listo, tenes un listado de perros con importancia histórica entre los cuales se encuentra Diamond, el perro de Isaac Newton (http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_individual_dogs)

Así que cuando se me ocurre alguna pregunta de este estilo siempre me agarran ganas de ir a hablar con Google y en aquel momento en la primavera me pasé un tiempo estudiando por qué no le dieron un Nobel a Einstein por la relatividad. Resulta que, cuando se hicieron famosas las dos teorías, había mucho conflicto con respecto a quién tenía que llevarse el crédito por estos descubrimientos ya que eran una síntesis de varios pensamientos anteriores. En la teoría de la relatividad especial, había una facción fuerte que decía que Hendrik Lorentz y Henri Poincaré tenían que compartir el crédito por el descubrimiento, mientras que el matemático más importante de la época, David Hilbert, insistía en que él descubrió las ecuaciones de la relatividad general 5 días antes de Einstein.

Por lo que pude entender hoy en día los historiadores de la ciencia dicen que el reclamo de Hilbert con respecto a relatividad general no tiene validez mientras que se reconoce que Einstein y Lorentz ambos jugaron el papel clave en el descubrimiento de la relatividad especial. Actualmente, el crédito efectivamente está compartido entre todos: una de las partes más importantes de la relatividad especial se conoce como “Transformación de Lorentz” mientras que una parte importante de la relatividad general se conoce como Acción de Einstein-Hilbert. Y al final aún el mismo Hilbert (quien era famoso por su arrogancia hacia los físicos) de su manera reconoció el papel de Einstein, diciendo a una conferencia de matemáticos que dejaran de quejarse, de la siguiente forma:

“Todos los muchachos en Gottingen saben más de geometría 4-dimensional que Einstein. Sin embargo, fue Einstein el que hizo el trabajo y no los matemáticos.”

De todas maneras, el comité Nobel no quiso entrar en la polémica y decidieron darle un Nobel por el efecto fotoeléctrico en 1921–22. De hecho, la cita oficial del comité dice lo siguiente,

“Por sus servicios a la Física Teórica y especialmente por su descubrimiento de la ley del efecto fotoeléctrico.”

Se puede leer entre líneas que el premio fue dado no sólo por el efecto fotoeléctrico. Es una historia con un Happy Ending para todos. Lorentz tenía un Nobel de 1902, Hilbert ya era re-contra-groso y además, siendo matemático no era elegible para el premio. En la historia los tres están muy reconocidos por sus aportes a la relatividad.

Pero después de leer todo esto me interesé mucho por la pregunta de si en la historia de ciencia hay ideas realmente originales. La conclusión que me llevo después de leer sobre los descubrimientos más grandes es que no pude encontrar ni un ejemplo de algo que fue 100% original. En todos los casos que revisé — Evolución, Análisis Matemático, Relatividad, Computadora Digital, ADN y otras, siempre se da el caso de que independientemente y casi simultáneamente se publican papers con descubrimientos casi idénticos, de modo que parece que cuando la lógica de conversación histórica llega a un punto determinado el descubrimiento es inevitable y lo hacen simultáneamente varias personas. Como dice Einstein:

“No hay duda de que la Relatividad Especial, si miramos su desarrollo retrospectivamente, estaba lista para ser descubierta en 1905.”

Lo que me hizo acordar de todo esto recientemente es cuando estuvimos en la última reunión de la Academia, Emiliano leyó en Platón dos párrafos de los cuales uno sonaba exactamente como algo escrito por Sigmund Freud (acerca de los sueños) y otro que parecía venir directamente de David Ricardo o Adam Smith acerca de división de trabajo. Ale compartió una idea interesante: que por ahí hay muchas cosas así de profundas en Platón, solo que no las reconocemos de esta forma hasta que viene un Sigmund Freud o un David Ricardo y se da cuenta de su importancia.

También me acordé de un comentario que hizo Santiago en una reunión de educación hace mucho tiempo. Dijo algo como, “Las escuelas hoy en día siguen poniendo mucho enfoque en que todos los ensayos son totalmente originales. Pero en el mundo actual que se está ahogando en un océano de información e ideas tal vez tiene más sentido que tomen 3 o 4 blog post o lo que sea y sacan alguna síntesis interesante. Es la manera de vivir a que están acostumbradas las generaciones digitales — de compartir, rebloguear, hacer mashups y remixes — esto también es creatividad”.

Pero después de leer todo esto, pensé que tal vez la construcción de conocimiento siempre fue así, es sólo que la internet y la facilidad de compartir electrónicamente hizo más obvio la dinámica de este proceso: Estamos viviendo en el mismo mundo, estamos hablando de él entre todos, así que no es sorprendente que no puede haber originalidad completa, al menos en cuanto a describir la realidad “objetiva” que está compartida entre todos. Tal vez existe en el arte y en la literatura, pero seguramente no en las ciencias.

Bueno, reconozco que la idea de que no hay ideas originarias seguramente no es original. Solo queria compartir mis lecturas y abajo les dejo resúmenes de los casos que leí en detalle y que me parecieron interesantes. Tal vez alguien quiere comentar sobre originalidad vs síntesis en las ciencias o artes — me encantaría saber más ejemplos o contraejemplos.

1) Evolución.

En 1784, casi cien años antes de publicación del famoso libro de Darwin, Charlotte von Stein, una amiga íntima de Goethe escribió así en una carta a Karl Knebel,

“El trabajo de Johann Herder indica que es probable que antes éramos plantas y animales. Qué hará la naturaleza de nosotros en el futuro no podemos saber. Goethe ahora está pensando detenidamente acerca de estas cosas y todo lo que pasa por su imaginación resulta extremadamente interesante.”

Aunque me sorprendió saber que Goethe y Herder estaban charlando de evolución como quien no quiere la cosa, Darwin reconocía abiertamente que la idea de la evolución no era nada nueva y que Herder, Goethe, y su propio abuelo Erasmus Darwin ya venían hace tiempo con estas ideas. Darwin consideraba que su aporte original era el mecanismo específico de la selección natural, pero aun en este caso Alfred Russel Wallace desarrolló esta idea en detalle en un ensayo que él escribió mientras estaba en un viaje muy similar al famoso viaje por el Beagle. Como dice un artículo que leí,

“Es una de las ironías más grandes de la historia que Wallace eligió mandar su ensayo a Darwin — la única persona en el planeta que pasó los últimos 20 años desarrollando exactamente la misma idea.”

2) La Computadora Digital

Una de las historias más tristes que descubrí es la del matemático Emil Leon Post. Hoy en día los historiadores reconocen que durante su post-doctorado en 1920–1921, Post descubrió dos resultados muy parecidos a los teoremas revolucionarios de Kurt Godel en 1931 y Alan Turing en 1936. Pero su paper fue rechazado por Annals of Mathematics y después Post tuvo que dejar la academia por las razones de salud y no logró publicar sus resultados hasta 1941. Como escribió Post al matemático Herman Weyl, “Por tanto, me pareció un caso perdido buscar la publicación de la parte Una de este paper. Y sin poder publicar ese, la parte revolucionaria hubiera parecido cháchara inútil. Cualquier intento de desarrollar la prueba más completa fue interrumpida por temas de salud y por la fecha de publicación que seguía siendo postergada continuamente.” Aparte de Emil Post, el matemático Alonzo Church también desarrolló casi la misma idea independientemente de Turing.

3) Análisis Matemático (Calculus)

La pelea entre Newton y Leibniz por el crédito del descubrimiento del Calculus es la madre de todas las peleas por crédito. Gottfried Leibniz empezó a desarrollar el Calculus en 1674 y en 1684 publicó su paper usándolo. Newton no publicó su paper sobre su idea alternativa llamada “fluxions” hasta 1693 pero dijo a todos que él había descubierto el Calculus 10 años antes que Leibniz. Por muchos años siguieron peleando muy sucio y, como me comentó Emi de la biografía de Newton, Newton logró que Leibniz muriera totalmente aislado hasta el punto que su tumba no tuvo nombre por 50 años después de su muerte.

4) ADN

Esta polémica es tal vez la más conocida. El premio Nobel por el descubrimiento del ADN fue otorgado a Wilkins, Watson y Crick aunque las partes importantes del descubrimiento fueron desarrolladas por Erwin Chargaff, Oswald Avery y Alec Stokes. Además, Wilkins, Watson y Crick usaron sin su permiso las fotos de otra investigadora Rosalind Franklin — y esta foto fue la pista clave para el descubrimiento. Pero lo importante es, al igual que abiertamente admitió Einstein acerca de su descubrimiento época en 1905, en 1953 el ADN estaba listo para ser descubierto. Sin no lo hicieron Watson y Crick, había varias personas que lo hubieran hecho muy pronto, incluido entre varios Linus Pauling que estaba muy cerca de descubrir la estructura correcta. Rosalind Franklin murió joven de cáncer cuando tenía 37 años y por las reglas de Alfred Nobel los premios se dan sólo a las personas que viven. Erwin Chargaff estuvo extremadamente amargado al ser excluido del premio porque sentía que Watson y Crick se llevaron la cereza que criaron muchas otras personas.

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Pero tal vez el problema central es cómo dividimos las cerezas de una manera “todo o nada”. La historia del ADN me hace acordar de uno de los tuits de Esteban Brenman,

“En realidad no estamos sobre hombros de gigantes, simplemente son muchos humanos unos sobre otros.”