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Sobre las posibilidades económicas de los nietos de Keynes

Me gustaría pensar cómo va a impactar el nuevo paradigma energético en la macroeconomía global. Como no soy economista ni tengo las herramientas teóricas para hacerlo, voy a tomar prestado un ensayo de John Maynard Keynes[1] en el cual se preguntaba cómo iban a cambiar las posibilidades económicas de sus nietos a causa de las nuevas tecnologías.

En plena Gran Depresión, Keynes veía que la innovación era un arma muy poderosa para resolver los problemas más básicos y profundos de la sociedad, pero aseguraba que en el camino la podíamos llegar a pasar mal por el dolor del reajuste entre un período económico y otro. ¿Qué plazo ponía él para esta transición? Unos cien años, o sea, más o menos en 2030, cuando venimos planteando que van a ser visibles las transformaciones en nuestra vida producto de las tecnologías exponenciales que hoy todavía están remontando la curva.

Según Keynes, la dificultad esencial radica en que el aumento de la eficiencia técnica sucede más rápido que lo que podemos lidiar con la absorción laboral. Además, sugiere una interesantísima asociación entre la aceleración de los saltos tecnológicos y la acumulación de capital, mostrando que a veces una es consecuencia de la otra y viceversa.

¿Significa esto que el desarrollo científico-técnico implica desocupación y desigualdad? No necesariamente, pero hay que estar atentos, no ser ingenuos y evitar activamente que eso suceda, porque la acumulación de capital en pocas manos genera estancamiento económico y crisis que golpea más a los que menos tienen. Cuando el patrimonio crece no por el camino de la producción sino por una apropiación creciente sobre el valor agregado y la rentabilidad, más se concentran en la cumbre los ingresos y más se contrae el gasto nacional para beneficio del ahorro y de la financiarización en detrimento de la inversión y del empleo. Ésta es una buena definición de desaceleración.[2][3]

Queremos que la energía sea limpia, barata, fácilmente accesible, almacenable y útil, pero eso sólo tiene sentido si es una herramienta para mejorar la calidad de vida de todo el mundo, empoderando al pueblo, otorgándole soberanía y buscando superar la desigualdad.


 
 

[1] John Maynard Keynes, Economic Possibilities of Our Grandchildren, 1930 – http://georgemaciunas.com/wp-content/uploads/2012/06/Economic-Possibilities-of-Our-Grandchildren.pdf

[2]KostasVergopoulos, La desigualdad mata a la economía, en Le Monde Diplomatique, Edición Nro 177
[3]Paul Krugman, Secular Stagnation, Coalmines, Bubbles, and Larry Summers, en New York Times, 16 de noviembre de 2013. – http://krugman.blogs.nytimes.com/2013/11/16/secular-stagnation-coalmines-bubbles-and-larry-summers/