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Por Santiago Bilinkis


Decir a esta altura que internet ha transformado nuestras vidas resulta un lugar común. Ya todos sabemos que la red, con su tremendo poder de achicar distancias, comunicarnos y permitirnos intercambiar libremente “bienes digitales” (fotos, música, videos, textos, etc.), ha cambiado las reglas de juego de manera profunda tanto en nuestra vida personal como profesional.

Andrei Vazhnov, sin embargo, va más allá del lugar común y ha escrito un libro anticipatorio que ayuda a entender un poco más los alcances inimaginables de los cambios que sucederán. A lo largo de estas páginas, el autor expone de manera clara y concisa cómo todos los cambios que internet introdujo hasta el momento son apenas la punta del iceberg de los que se avecinan. El cambio más trascendente está llegando y se llama “Impresión 3D”.

El fenómeno detrás de todas las transformaciones previas y de las que derivarán de la impresión 3D es la digitalización de bienes que solían ser físicos. En un patrón que se viene repitiendo una y otra vez en diferentes terrenos, el paso de lo analógico a lo digital abrió y sigue abriendo diversas “cajas de Pandora”, dando lugar a una extraordinaria proliferación de bienes físicos, dándoles un alcance y universalidad impensable en el mundo analógico.

¿Cuántas cartas escribíamos por mes antes de la llegada del email? ¿Una? ¿Cinco? ¿Diez? Hoy escribimos decenas sino cientos de mensajes diarios. ¿Cuánta música tenías contigo y escuchabas en la era de los discos? Una fracción ínfima respecto de lo que escuchamos hoy, cuando cualquier aparato pequeño puede contener varios miles de canciones que nos acompañan en todo momento.

Previo a la llegada de internet, la imprenta había sido la mayor invención de la historia de la humanidad. Hasta ese momento, la reproducción de un texto escrito era un proceso artesanal y tedioso, solo pasible de ser hecho por expertos. Por ende, la disponibilidad de libros era escasa y el precio de éstos muy elevado, haciendo del libro un bien reservado apenas a una pequeña élite.

La imprenta cambió esto de raíz. Abarató y permitió el acceso masivo a los textos escritos, y favoreció así el advenimiento del Iluminismo, el Renacimiento y un auge impresionante de la cultura. Sin embargo, el elevado costo de las maquinarias hizo que la fabricación de libros se mantuviera concentrada en unas pocas manos, controlada por quienes las poseían.

Tuvieron que pasar varios siglos para que la impresora cambiara esa realidad. Hoy, cualquiera que tenga una puede “imprimir un libro”, un hecho que nos parece casi natural. Recuerdo claramente mi emoción cuando, en una hoy vetusta LX810, usando Harvard Graphics pude producir mi primer cartel. Era en blanco y negro, pero las letras con volumen y dispuestas de manera curva le daban al afiche una apariencia hasta entonces solo reservada a profesionales.

La Revolución Industrial tuvo sobre los bienes físicos un impacto parecido al que tuvo la imprenta sobre los libros. De pronto fue posible producir masivamente y a costos radicalmente menores a los de los métodos artesanales. La cantidad de bienes disponibles creció enormemente y con ello una gran cantidad de gente tuvo acceso a ellos. Pero el elevado costo de las máquinas industriales, como el de la imprenta de Gutenberg, mantuvo la capacidad para fabricar en manos de un grupo relativamente pequeño de personas.

Como señala este libro, la digitalización es la más profunda revolución ocurrida hasta hoy en materia de tecnologías productivas.

Así, en paralelo con la proliferación de los bienes, la digitalización también abrió otro juego que implica un cambio radical: está haciendo posible que todos podamos pasar de ser consumidores a ser productores. En efecto, la impresión 3D promete sacar el fenómeno de internet de dentro de nuestras computadoras y dispositivos y llevarlo al mundo real, al de las cosas que tocamos y usamos cotidianamente. Andrei señala que la impresión 3D llegó para abrir definitivamente el juego de la producción de bienes físicos democratizándolo y permitiendo que TODOS y cada uno de ellos prolifere y circule sin límites porque cualquier humano que disponga de esta tecnología podrá producir los bienes que necesite por sí mismo. Es lo que comenzó a suceder recientemente con la fotografía, el video y la música.

Desarrollando la tesis del filósofo Bertrand Russell acerca de la naturaleza del trabajo, el autor nos muestra que, en el largo plazo, la impresión 3D será nada más ni nada menos que una tecnología universal para mover y ubicar materia en el espacio. Si consideramos que las cadenas de montaje, los sistemas de abastecimiento y transporte, la construcción de casas, incluso la preparación de comida y un sinfín de otras acciones no son, en el fondo, más que patrones complejos de movimiento y ubicación de materia en el espacio, con el paso del tiempo, todas estas actividades se verán transformadas por la tecnología 3D. Estamos en vísperas de una revolución que va a tener un impacto profundo en los negocios, en el trabajo y en todos los demás aspectos de nuestra vida cotidiana.

El autor se interna también en los cambios concomitantes que se producirán. Quizá una de las muestras más claras de la profundidad de los que se avecinan sea el siguiente párrafo del libro, donde nos alerta sobre el hecho de que la imposibilidad actual de discernir entre un original y una copia de un tema musical o una película se dará también con todos los bienes físicos devenidos digitales:

“Una copia de un archivo musical que tú puedes hacer en una computadora barata es exactamente de la misma calidad que un archivo bajado directamente de iTunes. La calidad de una copia digital es perfecta y no tiene sentido decir que un MP3 con marca Sony es “mejor” que un MP3 copiado en casa. Y cuando algún día una impresora 3D pueda imprimir una copia idéntica de una cartera Luis Vuitton, en que sentido será “falsa”?

En el mundo donde las copias físicas tienen la calidad digital, en términos prácticos, ya no va a tener sentido hablar de los productos falsos o de las esculturas originales, al igual que hoy no tiene mucho sentido hablar de los MP3 verdaderos.”

Yo tuve el privilegio de tomar contacto con esta revolucionaria tecnología durante mi paso por Singularity University, en la sede de NASA Ames Research Center, a mediados de 2010, y volví impresionado por su inminente y profundo impacto. La lectura de este libro terminó de convencerme: estamos en la etapa inicial del mayor cambio tecnológico de los últimos años. Por eso, por su claridad expositiva y accesibilidad para personas sin conocimiento técnico, por su brevedad y por su carácter anticipatorio, creo que este es un libro de lectura imprescindible para cualquiera que quiera prepararse para navegar las promisorias y turbulentas aguas de esta gigante e inminente nueva ola de cambio que internet y su poder digitalizador traerá a nuestras vidas.

Publicado el 23/07/2013 en Riesgo y Recompensa

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