Baikal nació como una comunidad de aprendizaje y 16 años después lo sigue siendo. Esta es su esencia. Gente a la que le gusta aprender, que se junta a aprender con otros. 

Pero ese aprendizaje tiene una característica: no es para cumplir nada, es para nosotros mismos y para la gente que queremos. No es para que nos den un título ni llenar un CV, es para vivir mejor. Es un aprendizaje mezclado con la vida. Es un ida y vuelta entre los libros y la experiencia de todos los días.
 
Uno de los momentos en los que más se ve la importancia del aprendizaje es cuando «se nos queman los papeles», cuando no sabemos qué hacer. Y la paternidad está llena de esos momentos, porque, como todos los extremos —y los más fuertes que conocemos son la vida y la muerte— nos conectan con lo más profundo. Nos sacan de las pavadas de todos los días y nos conectan con lo esencial, como cuando le acariciamos la mano a nuestro hijo a la salida del hospital donde nació y lo llevamos a casa. 
 
Desde que empezamos Baikal la relación con nuestros hijos fue uno de los temas centrales. Porque siempre pensamos Baikal no como un proyecto competitivo con la familia -como esas estupideces de work life balance- sino como un proyecto integrado en la familia. Que nutre conversaciones en la mesa y en el auto. Que nos acompaña en momentos de incertidumbre. 
 
En Baikal hablamos de filosofía y de ciencia, de economía y de comportamiento, de literatura y de tecnología. De cultura. De mundo. Y todos estos temas son aplicables a la relación con nuestros hijos.
 
¿Cómo hacemos con la tecnología? ¿Cómo los ayudamos en momentos difíciles? ¿Como los hacemos robustos y antifágiles? ¿Cómo les contagiamos el gusto por las cosas buenas? ¿Cómo les enseñamos a conversar positivamente? ¿Cómo les sembramos la curiosidad? Y los ayudamos a desarrollar su creatividad. Cómo los ayudamos a ser más ricos cultural, económica, social y espiritualmente. 
 
Hay personas que prefieren tercerizar esto en un colegio y dedicar su vida a otra cosa. Hay personas que están más comprometidas con el momento de ser madres y padres de chicos chicos. Que ven en esta etapa no solo desafíos sino una enorme riqueza, que, más allá de las incomodidades, después van a extrañar. Entienden que tal vez este sea uno de los únicos momentos para compartir la vida con los hijos.
 
Baikal Parenting es una membresía en la que compartimos estos temas. No es una membresía de recetas de crianza. Es una membresía cultural para enriquecer este momento único de la vida. 
 
En este link pueden ver más y sumarse a nuestra membresía Baikal Parenting 2027: https://institutobaikal.com/membresia-baikal-parenting/.
 
O la pueden regalar a personas que quieran y estén en esta etapa. Es un gran regalo, porque no le están regalando una cosa sino una nueva manera de mirar una de las etapas más hermosas de la vida. 
 
Emiliano.