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Por qué leer a los clásicos

Daniel Molina

Por qué leer a los clásicos - banners

Curso

  • Cuándo: septiembre/noviembre
  • 12 encuentros.
  • Fechas: desde el miércoles 02/09 al 18/11/2026
  • Horarios 
    – Ciudad de México: 3:00 a 4:00 p.m.
    – Colombia y Perú: 4:00 a 5:00 p.m.
    – Chile: 5:00 a 6:00 p.m.
    – Paraguay,
    Uruguay y Argentina: 6:00 a 7:00 p.m.
    – España: 11:00 p.m. a 00:00 a.m.
  • Plataforma Zoom.
  • Si no puedes asistir en su horario o quieres volver a verlas, las grabaciones de todas las clases quedarán disponibles hasta una semana después de finalizado el curso.

Borges dijo que “un clásico es un libro que cuando se lo lee por primera vez ya es la segunda”. Incluso aquellos que jamás leyeron tal o cual clásico conocen detalles de la trama. Millones que jamás leyeron un verso de Homero conocen la historia del Caballo de Troya u oyeron de la amistad de Aquiles y Patroclo.

Borges decía que prefería leer libros publicados medio siglo antes porque si un libro fue capaz de tolerar cincuenta azarosos años de distintas lecturas difícilmente lo decepcionara.

Esa costumbre de leer preferentemente libros antiguos y clásicos no fue una invención borgeana: gran parte de la gente culta de los siglos XVIII, XIX y por lo menos de la primera mitad del siglo XX leía de esa manera.

Estar atentos a las novedades editoriales, conocer a los autores que recién empiezan, desesperarse por lo último que se ha publicado es una moda que tiene apenas unas décadas.

Hasta 1930 los principales colegios de Europa y todos los colegios de elite del resto del mundo enseñaban latín y muchos de ellos también griego.

Arthur Rimbaud, quien concurrió a una escuela provincial francesa en el siglo XIX, componía a los 13 años poemas en latín. Stefan Zweig y Arthur Koestler (ambos hijos de esa educación clásica erudita) lamentaban la desaparición de la antigua escuela en la que un joven de 14 o 15 años podía sumergirse sin esfuerzo en la versión original de un libro de Ovidio o Virgilio.

Hemos perdido eso para siempre. No se puede volver atrás.

Nuestra época está enamorada de la novedad y su único tiempo es el futuro, ni siquiera se permite vivir en el presente, que le parece demasiado lento. Vivimos la Edad de la Ansiedad y el Desasosiego.

Aunque la gente se va de vacaciones o hace deportes casi ninguna persona moderna entiende el concepto romano de ocio: el objetivo de una buena vida es lograr el mayor tiempo sin neg-ocio; ese tiempo en el que uno se dedica a disfrutar espiritualmente de la gracia de haber nacido.

Leer al estilo clásico es, dice Quevedo, dialogar con los muertos.

En estas doce charlas vamos a ver autores “clásicos”. Algunos cumplen plenamente con la consigna de ser conocidos por todos (especialmente por los que no los han leído). Otros quizá sean menos conocidos o totalmente desconocidos (como Lytton Strachey). Todos forman parte de lo mejor del tesoro de la cultura occidental.

Los invito a seguir a Henry David Thoreau cuando dice: “lee los buenos libros primero; lo más probable es que no llegues a leerlos a todos”.

1. La Odisea, Homero. El comienzo.
2. Las mil y una noches, anónimo
3. El Quijote, de Miguel de Cervantes Saavedra
4. En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust
5. Franz Kafka
6. El gaucho Martín Fierro, de José Hernández
7. Robert Stevenson
8. Charles Dickens
9. Victorianos eminentes, de Lytton Strachey
10. Mansfield Park, de Jane Austen
11. Otras inquisiciones, de Jorge Luis Borges
12. El mundo de ayer, de Stefan Zweig

Daniel Molina

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Profesor

Daniel Molina

Daniel Molina

Donde se mezclan las nuevas tendencias, el arte, la literatura, la vida cotidiana y la sociedad, está Dani Molina, con sus escritos, sus artículos sobre cultura, sus programas de tele. Pasó por todos lados: El Porteño, Página/12, Clarín, La Nación… y siguen las columnas.